


Comprender el poder de las recompensas: motivación y más
Una recompensa es algo que obtienes a cambio de hacer algo. Puede ser un refuerzo positivo, como una palmadita en la espalda o un premio, o puede ser un objeto tangible, como un premio o un regalo. El propósito de una recompensa es motivar a alguien a hacer algo ofreciéndole algo que quiere o valora a cambio de su esfuerzo o comportamiento. Las recompensas pueden tomar muchas formas, tales como: Elogio o reconocimiento verbal Un privilegio o acceso especial Un objeto tangible, como un juguete o una tarjeta de regalo... Una actividad o experiencia divertida... Un sentido de logro u orgullo... En el contexto de la modificación de la conducta, las recompensas se utilizan para reforzar las conductas deseadas y desalentar las no deseadas. Al ofrecer una recompensa por un comportamiento deseado, puedes animar a la persona a repetir ese comportamiento con más frecuencia. Con el tiempo, el comportamiento se convierte en un hábito y la recompensa ya no es necesaria. Las recompensas se pueden utilizar en muchas situaciones diferentes, como por ejemplo: Para motivar a los niños a comportarse bien o completar sus tareas. Para alentar a los empleados a trabajar más duro o alcanzar ciertas metas. Para reforzar las cosas positivas. comportamientos en las mascotas, como sentarse o venir cuando los llaman... Para ayudar a las personas a superar adicciones o malos hábitos, como fumar o comer en exceso... Para recompensarse por lograr una meta o un hito.



